Las células que están en el centro de tu retina, en un área que se conoce como la mácula, son las responsables de la vista más aguda o visión central. Si estas células se degeneran lentamente, tu visión se vuelve cada vez más borrosa. Con el tiempo, puede llegar a haber un hoyo negro en el centro de todo lo que ves y, por último, casi toda tu visión puede caer en ese hoyo negro.
  De un momento a otro -casi sin que te des cuenta- uno o ambos de tus ojos está rojo, hinchado y lagrimea; quizá también tiene comezón y una secreción amarillenta. Estos síntomas significan que sufres de conjuntivitis, que es una inflamación de la membrana mucosa llamada conjuntiva, que reviste el párpado interno y el ojo.
  Es comprobable que, al contemplar una figura humana egipcia, con solo mirarle los ojos casi se desvanecen los demás colores y formas y toda la atención queda centrada en la mirada. Y lo mismo observamos en la pintura, en la que, siempre, aparecen las figuras con el tronco de frente y el rostro de perfil y en éste, los ojos negros y enormes.
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